“El monstruo del terror” (1965) vs “Granja maldita” (1987). Dos adaptaciones del “The Colour Out of Space” de Lovecraft muy diferentes


Tras el reciente estreno del film Color Out of Space me dio por ver las adaptaciones cinematográficas anteriores del mismo relato de Lovecraft. Ya conocía esa pequeña joya de lo bizarro que es Granja maldita (1987) pero me sorprendió lo absolutamente diferente que era de la versión anterior, El monstruo del terror (1965). Así que me ha parecido que sería interesante hacer una comparativa completa entre ambas películas que nos hablará de conceptos del terror muy diferentes, separados apenas por un par de décadas. Tenéis disponibles ambas películas en Filmin por si os animáis a verlas.

ACTUALIZACIÓN – Ya disponible El análisis más exhaustivo de la película “Color Out of Space”. Crítica comparativa con el relato original de Lovecraft y las adaptaciones cinematográficas anteriores

El monstruo del terror (1965) vs Granja maldita (1987). Dos adaptaciones del relato Color Out of Space de Lovecraft muy diferentes

El monstruo del terror (1965). El terror clásico

Destaca en esta producción británica la presencia en el reparto del gran Boris Karloff. Se trata de una versión más próxima al terror clásico con su mansión, su familia noble, su maldición, etc. pero, al mismo tiempo, incorpora elementos más modernos que nos hablan de los terrores de su época (la radiación nuclear por ejemplo). El color que cayó del cielo aparece, fundamentalmente, en los créditos donde vemos unos remolinos de colores que se entremezclan. Los medios técnicos de la época eran limitados y la historia se filtraba por los esquemas narrativos del momento. Es un relato complicado de plasmar en imágenes, quizás la película recientemente estrenada sea la única con posibilidades de plasmar, literalmente, el relato en imágenes.

Tráiler de El monstruo del terror (1965)

Empieza la historia con la llegada del típico extraño (Stephen Reinhart interpretado por Nick Adams) a Arkham donde su población le desprecia por ir a visitar la mansión Witley. Es importante señalar que Stephen Reinhart es un joven científico americano: es joven, es científico y es americano. Todo lo contrario que su némesis interpretada por Karloff que es viejo y no sale de su casona británica. La historia nos presentará un conflicto entre la tradición familiar y la modernidad científica que supone también la emancipación de la hija Susan. La madre es un vector importante en la narración: ella está recluida en su cama por la enfermedad/maldición pero le encarga a Stephen una investigación para descubrir lo que está pasando. Mientras la madre piensa que se trata de una maldición que hunde sus raíces en la historia familiar (se plantea también la clásica cuestión de la locura hereditaria), Reinhart aplicará el método científico a la investigación. Los elementos más desagradables de la enfermedad se mostrarán con cuentagotas y tras un tupido velo, únicamente al final se enseñarán integrándolos en el concepto del monstruo clásico.

Boris Karloff es el obcecado pater de El monstruo del terror (1965)

La hija Susan se muestra dividida entre la fidelidad a su padre y el amor a Stephen. El descubrimiento del invernadero revela las motivaciones económicas del padre, esos alimentos enormes deberían suponer la supervivencia del viejo orden que se desmorona. La radiación parece ser la causa de las mutaciones de las plantas y los animales. Las plantas se mueven e intentan apresar a Susan (en una escena que parece un precedente de la violación del bosque a la protagonista en la Posesión Infernal original de Sam Raimi). Finalmente descubrimos que un meteorito es el causante de todo el desastre y, en un final muy común, la mansión arde y el padre se queda en lo que queda de su casona, demasiado viejo para integrarse en el nuevo mundo al que se dirigen Stephen y Susan.

Así se muestran las frutas afectadas por el meteorito en El monstruo del terror. Un visión más paradisíaca que desagradable (y unos efectos especiales mínimos)

La historia nos habla pues del conflicto entre el viejo y el nuevo mundo, entre la superstición y el método científico, entre la familia antigua y la nueva. El meteorito no pertenece al nuevo mundo sino que es un elemento externo e inevitable, lo que cambia las cosas es la forma de enfrentarse al problema que supone: la respuesta correcta es la de la ciencia. Lo que la historia no nos cuenta es que la radiación puede ser un problema creado por la ciencia actual. Tan significativo es lo que nos cuenta como lo que nos oculta.

Granja maldita (1987). El terror contemporáneo

La primera vez que vi Granja maldita (o The Curse) fue en el mítico programa Noche de lobos de Antena 3, valga esta referencia como pequeño homenaje para ese programa que nos descubrió grandes películas de terror, muchas de ellas no tan conocidas. Ya entonces me pareció una película muy perturbadora y varias imágenes se me quedaron grabadas en la retina, muchos años después he vuelto a ver la película para reconocer en ella una película mucho más inteligente de lo que se reconoce, una pequeña joya barroca del cine de terror. La mano del gran Lucio Fulci en la producción se nota, y mucho.

Tráiler de Granja maldita (1987)

La comparativa con El monstruo del terror (1965) será muy significativa para evaluar la inteligencia y modernidad de su propuesta:

  • Si en la primera los protagonistas eran nobles o burgueses de clase alta ahora lo es una familia de granjeros de clase baja. El terror se ha “democratizado”. Además, en este sentido, es más fiel al relato de Lovecraft que también se desarrollaba en una granja (finalmente el relato parece más moderno que la primera versión cinematográfica, más deudora de la literatura del XIX);
  • En Granja maldita no se nos oculta lo virulento tras un velo sino que se muestra en todo su “esplendor” durante todo el metraje: frutas podridas llenas de gusanos, pústulas en la cara, etc. Es más, se busca lo desagradable incluso en otros aspectos: la espalda peluda del amante, la comida grasienta que comen los granjeros… Incluso se consigue que el propio agua y los alimentos más apetitosos nos generen desasosiego, ¿como estarán por dentro? (En este sentido la escena inicial que sucede en el futuro nos avisa sobre el agua y es un recurso muy inteligente para mantenernos ya en ascuas). Tenemos aquí también una muestra de la nueva carne, la carne que muta para convertirse en otra cosa.
En Granja maldita se introduce la sospecha hasta del tomate más lustroso ¿qué habrá dentro?
  • La corrupción material va acompañada de una corrupción moral que ya estaba presente en la sociedad antes de la caída del meteorito: la corrupción política de las maniobras de Charlie, la del médico, la de la madre… En el film de 1965 ya se insinuaba que las intenciones del padre era materiales pero aquí la corrupción reina en todos los aspectos.
  • Aquí encontramos un sentido del humor (bastante macabro eso sí) del que carece por completo la película de 1965. Se busca la caricatura descarada en el personaje del hermanastro por ejemplo, con su flamante barriga luciendo en todo momento.
  • Si en la película anterior se insinuaba al final que el agua podría ser el medio de transmisión de la enfermedad, en esta se declara desde el principio y se muestra su omnipresencia en los alimentos, animales, humanos… no hay forma de escapar. Esto genera una tensión latente durante todo el film.
  • La superstición sigue presente en la figura del pater (magnífico ese Claude Akins de pétrea expresión). De una religión muy ortodoxa piensa que lo que está pasando es por una maldición que ha caído sobre ellos por la infidelidad de su mujer (además coinciden cronológicamente la infidelidad y la caída del meteorito). Cita el Apocalipsis de San Juan.
  • El protagonismo recae ahora en un niño/adolescente (interpretado por Wil Wheaton), hecho impensable en la película clásica pero muy típico del cine de los ochenta. Es el único personaje que se da cuenta de lo que está pasando y actúa en consecuencia protegiendo a su hermana y a su madre. Es el único inocente, todavía no conoce la corrupción del mundo de los adultos.
  • La película parece una versión enfermiza de Invasores de Marte, cuyo remake fue estrenado apenas un año antes. Se sustituye el típico hogar de clase media por un entorno rural de clase baja.
  • Los intereses económicos priman en la resolución del conflicto, el padre, Nathan, oculta los indicios para no perjudicar la supervivencia de la granja familiar. En este sentido se desarrolla la problemática que ya planteaba la anterior película. El médico da una falsa explicación tranquilizadora para no perjudicar las inversiones de Charlie y poder marcharse a la ciudad.
La integridad moral del médico sucumbe ante los encantos de su manipuladora esposa.

Un relato transformado por dos conceptos del terror muy diferentes

Como conclusión, nos encontramos con un relato transformado por dos conceptos del terror muy diferentes ¿qué había pasado en estas dos décadas para tener dos conceptos del género tan diferentes? Pues nada más y nada menos que:

  • El estreno de El exorcista (1973), no se entiende la escena de la madre atada a la cama sin el influjo de esta gran película que llevó al cine de terror a lo más alto, tanto en taquilla como en valoración crítica (ganó dos Oscar y estuvo nominado a 10 ese mismo año).
  • La influencia de La matanza de Texas (1974) también es evidente en el ambiente malsano de la América rural (especialmente en la escena del ataque de las gallinas). La paranoia de la América urbanita respecto a la América rural ya era un lugar común en el cine de los ochenta.
  • Toda la obra anterior del propio Lucio Fulci, especialmente Nueva York bajo el terror de los zombies (1979), Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980), El más allá (1981), Aquella casa al lado del cementerio (1981), etc.
  • La aparición del subgénero gore o splatter “un tipo de cine de terror y de explotación centrado en lo visceral y la violencia gráfica extrema. Estas películas, mediante el uso de efectos especiales y exceso de sangre artificial, intentan demostrar la vulnerabilidad, fragilidad y debilidad del cuerpo humano y teatralizar su mutilación. El término «cine splatter» fue adoptado por George A. Romero para describir su película Dawn of the Dead (1978)”(Wikipedia). The Curse no es una película gore al uso pero tiene muchas escenas que se podrían incluir en el género. Se trata de un híbrido entre el cine mainstream y el género gore (aunque en esta ocasión más centrado en la corrupción y mutación de lo animal y lo vegetal) que se adelantó a su tiempo, en la actualidad en el gore se ha normalizado y se han incorporado numerosas escenas gore al cine mainstream. Precisamente por este motivo no tuvo tanto éxito y no es tan recordada como películas similares de los ochenta (el escenario rural tampoco ayuda).
Corrupción animal en Granja maldita. Escenas gore que la alejaron del éxito mainstream

En conclusión, la comparativa entre estos dos películas ejemplifica como una misma historia puede dar lugar a dos films muy diferentes en un margen de tiempo pequeño. En ambas películas se pasa la trama por el filtro del código de género del momento y se transforma completamente la historia original. Finalmente, ambos films nos hablan de los terrores de su momento de producción.

La mirada final del protagonista, interpretado por Wil Wheaton, un chico que ha contemplado el horror y lo ha perdido casi todo.